Nuestra historia · Talavera la Real
kudeko nació en 2021. Pero nuestra historia viene de mucho antes.
Si nos preguntas cuándo nació kudeko, la respuesta es 2021. Pero eso es contar solo una parte de la historia.
La otra empieza en 1971, en una ebanistería de Talavera la Real, un pueblo de Badajoz. Y pasa por tres generaciones, muchos cambios y una forma de trabajar que sigue muy presente en nuestro taller.
Hoy unimos obras de artistas seleccionados de todo el mundo con enmarcaciones que diseñamos y fabricamos nosotros. Imprimimos sus creaciones y les damos forma de cuadro, cuidando tanto la imagen como la estructura que la acompaña.
Pero antes de llegar a estas paredes, hay unas cuantas cosas que contar.
Primera generación
1971. Todo empezó con la madera.
En 1971, Manuel Marcos Moreno Moreno abrió las puertas de su ebanistería en el número 49 de la avenida de Extremadura, en Talavera la Real.
En aquel taller, hacer una puerta o un armario significaba empezar desde la madera en bruto. Desde el propio tronco se iba dando forma a cada pieza con sierras, martillos, gubias, cola y puntas. Había que conocer la madera y saber cómo trabajarla en cada paso.
Manuel tenía una habilidad especial para la talla. Por eso acudían a él quienes buscaban trabajos que exigían precisión, paciencia y unas manos capaces de hacer con la madera algo que no podía encontrarse en cualquier sitio.
Las fotografías de sus trabajos cuentan esta parte mejor que nosotros. Basta con detenerse en los detalles para entender las horas y el oficio que había detrás.
Archivo familiar
El oficio, en los detalles.
Segunda generación
Los noventa. Llega Manolo y el taller cambia de rumbo.
En la década de los noventa se incorporó a la carpintería el hijo de Manuel, Fernando Manuel Moreno Ordóñez. Aunque aquí, en el pueblo, todo el mundo lo conoce como Manolo.
También empezaron a cambiar los encargos. La construcción crecía y cada vez llegaban más trabajos de puertas, armarios y mobiliario. Las tallas elaboradas fueron dejando espacio a líneas más rectas y diseños más sencillos.
El taller se adaptó. Cambiaron las formas, pero seguía haciendo falta conocer bien el material y cuidar cómo se construía cada pieza.
Tras el fallecimiento de su padre, Manolo continuó al frente de la carpintería. Durante los primeros años de los 2000, el trabajo aumentó y se incorporaron nuevas personas al equipo para atender los encargos.
Fueron años de mucho movimiento. Hasta que llegaron otros bastante más difíciles.
Seguir adelante
El taller que siguió abierto.
La crisis de la construcción golpeó de lleno a la carpintería.
Algunas de las empresas para las que se había trabajado desaparecieron, dejando encargos realizados que nunca llegaron a cobrarse. El taller tuvo que hacer frente a esos impagos mientras buena parte del trabajo del sector se venía abajo.
Fueron años duros. Pero la carpintería no cerró y mantuvo a sus empleados.
Los encargos de particulares fueron fundamentales para salir adelante. Personas que conocían a Manolo, valoraban su experiencia y seguían confiándole las puertas, los armarios y los muebles de sus casas.
Poco a poco, el taller se recuperó.
Con el tiempo, fueron llegando también clientes que buscaban trabajos cada vez más personales: medidas especiales, soluciones poco habituales y detalles que no encontraban en un catálogo. Ese tipo de encargos en los que la experiencia de Manolo marcaba la diferencia.
Una nueva etapa
2021. Una nueva idea para seguir haciendo lo que sabemos.
El taller seguía trabajando, pero los años también se notaban. Subir puertas y armarios a los pisos resultaba cada vez más exigente para Manolo y para su espalda.
Había mucho oficio por delante. Tocaba encontrar otra forma de aprovecharlo.
Ahí entraron Manuel Moreno, su hijo —sí, lo de repetir nombres también es tradición familiar—, y Marta Rivera.
Los dos trabajaban en el mundo web y compartían una pasión por el arte. De ahí surgió una idea: unir las creaciones de artistas de distintos lugares del mundo con todo lo que la carpintería de Manolo sabía hacer.
En 2021, esa idea se convirtió en kudeko.
La tienda online abrió una nueva etapa para el taller. Pasamos de fabricar piezas que formaban parte de una casa a crear cuadros que también podían cambiar cómo se siente al vivir en ella.
Y al empezar a hacerlos, nos planteamos una pregunta: ¿cómo queremos que se vea una obra cuando llega a una pared?
Nuestra forma de enmarcar
Una forma de enmarcar pensada para dar protagonismo a la obra.
No queríamos limitarnos a elegir un marco y colocar una lámina detrás de un cristal.
Buscábamos una forma de presentar la imagen sin una superficie de cristal o metacrilato delante, evitando que sus reflejos compitieran con los colores y los detalles de la obra.
También queríamos que el cuadro tuviera una estructura firme: un conjunto rígido, pensado para aportar estabilidad a toda la pieza.
Así desarrollamos nuestras tres enmarcaciones: Minimal, Century y Gallery.
Cada una tiene su propia presencia, pero las tres parten de la misma idea: que la enmarcación acompañe a la obra y ayude a disfrutarla, sin interponerse entre ella y quien la mira.
Ninguna lleva cristal ni metacrilato delante de la impresión. Las diseñamos y fabricamos en nuestro taller, aplicando a los cuadros el conocimiento de la madera que ha ido pasando de una generación a otra.
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El artista y el taller
Nos emociona que detrás del arte haya alguien.
Una persona que imagina, prueba, cambia de idea y encuentra su propia forma de expresarse. Que elige un color, dibuja una línea o consigue contar algo sin necesidad de explicarlo.
Eso es lo que nos ilusiona de trabajar con artistas.
Seleccionamos sus obras para llevarlas a otros espacios en forma de impresiones enmarcadas. La creación artística es suya; nuestro trabajo consiste en reproducirla con cuidado y fabricar el cuadro que la acompañará en tu casa.
Son dos trabajos distintos que se encuentran en una misma pieza: el del artista y el del taller.
Por eso, cuando hablamos de artesanía, hablamos de lo que hacemos cada día. De preparar, cortar, enmarcar, montar y revisar. De las manos que intervienen y de las decisiones que tomamos para que el cuadro quede como queremos.
El equipo
Manolo, Marta y Manuel. Esto es kudeko hoy.
Hoy, al frente de kudeko estamos tres socios que unimos dos generaciones: Manolo, Marta y Manuel.
Manolo aporta la experiencia de toda una vida trabajando la madera. Marta y Manuel, la pasión por el arte y el conocimiento del mundo digital que hicieron posible abrir el taller a nuevos clientes.
Junto al equipo, seguimos dando forma a este proyecto desde Talavera la Real. Aprendiendo, desarrollando nuevas ideas y buscando obras que nos apetezca ver en nuestras propias paredes.
La carpintería ha cambiado mucho desde 1971. Han cambiado los encargos, las herramientas y la manera en la que nuestros clientes nos encuentran. Hoy podemos enviar un cuadro a una casa que está muy lejos del taller.
Lo que sigue siendo cercano es el trabajo: sabemos quién está detrás de cada parte del proceso porque lo compartimos cada día.